LOS RELOJES PARADOS EN LA NIEBLA
Horas, minutos, segundos pasando,
sobre el recuerdo jirones de niebla
que el aliento de la ficción amuebla
con amor y pasión de contrabando.
Suspiros, susurros, silencios vagan
sombríos pasillos y galerías
bajo una luz mortecina de bujías
cuyos brillos los ensueños sufragan.
Todos los relojes ya se han parado,
cronos litos, el tiempo se hizo piedra,
las agujas en ramas transformado.
La vida abraza la roca como hiedra,
a una ilusión se aferra con fatiga,
en inútil impulso que no medra.