April222013

LOS SIMULACROS

Con los fuegos de artificio
intentamos emular
las bóvedas estrelladas
que presiden el silencio
de las noches en ausencia.
Pero el ruido delató
todo el estéril esfuerzo
para recrear el cosmos
de la burda pirotecnia
neta de aliento divino.

Y botamos nuestras naos
al arrullo de las olas
para perseguir al sol
más allá del horizonte
hasta los campos de ensueño.
Mas el rugido voraz
de la galerna nos dijo
que las almas condenadas
llegar tienen prohibido
a los confines del mar.

También buscamos el oro
escondido en las palabras,
el arcano tras el signo
que abre las puertas vedadas
de acceso a la creación.
Pero el lenguaje secreto
que rige los mecanismos
del cosmos inescrutable
resultó ser ruido blanco
a nuestros pobres oídos.

Nos perdimos por caminos,
durante siglos erramos
siguiendo los espejismos
que lontananza surgían
vendiendo falsas promesas.
Mas la ilusión se perdía
al levantarse la brisa
que barre el vacío páramo
arrastrando nuestros sueños
como las hojas de otoño.

Abandonamos los mapas
y amurallamos ciudades
intentando preservar
nuestro rostro en el espejo.
Atesoramos la vida
en viveros y jardines
emulando con denuedo
el principio creador.
Mas la magia de la especie
murió sin haber nacido.

April112013

EL PORVENIR DE UNA ILUSIÓN

Ahora que yacemos en el páramo
- mirada al cielo, boca entreabierta-,
sin otro techo que la indiferencia
de las estrellas de brillo ausente,
ahora, digo, es momento de ver
en qué nos equivocamos, cuál fue
el horrible pecado cometido
que nos ha merecido la condena
que cumplimos, sin rebaja ni quita,
de carecer de futuro y de sueños.

¿Dónde quedaron los días de gloria
cuyos dorados ocasos triunfales
eran preludio de brillantes albas?
¿Dónde quedó la esperanza escondida
que ha despoblado nuestras retinas?
Acaso no fuera todo un delirio,
la visión febril de la mente enferma
que viste de coloridos paisajes
las lúgubres estancias del dolor,
antesalas del fin inexorable.

También las estatuas decapitadas,
mutiladas, ajadas, devoradas
por la vegetación agreste y espesa,
añoran limpios jardines de antaño,
el orden recurrente del pasado.
Pero ahora el futuro se abre fiero
como un profundo abismo de lo incierto
negando el porvenir de una ilusión
a estas tristes criaturas que ya somos.
Vivamos con fuerza el día presente. 

March312013
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Nos hallarán
Destrozados por dentro
Llenos de mar

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Nos hallarán

Destrozados por dentro

Llenos de mar

February152013
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Prados del sueño
Palacios de cristal
Luz del invierno

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Prados del sueño

Palacios de cristal

Luz del invierno

February102013
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Dijo orgulloso:
yo no me arrollido ante
obras humanas

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Dijo orgulloso:

yo no me arrollido ante

obras humanas

January282013
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Pedía el sol
Un abrazo de luz
Le di la luna

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Pedía el sol

Un abrazo de luz

Le di la luna

January232013
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Los nuevos sueños
florecen en enero
A diario riégalos

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Los nuevos sueños

florecen en enero

A diario riégalos

January182013

TRISTE ESPAÑA SIN VENTURA

Españoles sin España:
mercaderes la vendieron;
queda el destino glorioso
de conquistar vertederos.
Han convertido el futuro
en el botín de usureros,
ellos, padres de la patria,
que con fingido desvelo
por la cuestión nacional,
se reparten los desechos.
Triste España sin ventura.

Se evaporó la esperanza.
Ya nos dejaron los sueños:
una mañana de otoño
asistimos a su entierro;
nubes velaban el sol
preludiando un largo invierno.
Portaban el ataúd
cuatro buitres carroñeros,
presidió la comitiva
una hiena con babero.
Triste España sin ventura.

December202012

EL TEMPLO

Desde las bóvedas de crucería
que coronan las cimas del dolor
fluyendo con su pausado rigor
llueven las gotas de melancolía.

Firmes los pilares de la tristeza
descargan el peso de la miseria
hacia los arbotantes de la histeria
y los contrafuertes de la crudeza.

La vida es catedral de sufrimiento,
y todos los días son las capillas,
las tórridas celdas de enclaustramiento,

donde las almas simples, en cuclillas,
sufren el rigor injusto y banal
de un ojo seco que mira a hurtadillas.

December142012

Y SI ASÍ FUERA, DARÍA LA VIDA

El Hombre Parapetado se peina los tendones
sobre el café con leche, que humea proceloso
hasta los globos de las lámparas del techo
de la cantina de la estación, para ovular allí.
Desde la barra, el Barman del Bigote Pintado
contempla de espaldas el hogareño espectáculo
a través del espejo alargado y sucio de la pared,
mientras desde el andén llega el estertor
regular y pausado de la locomotora del Tren Anclado.
Al abrir su gabardina, el Hombre Parapetado
pierde su corazón de mimbre, que recorre el suelo
rodando hasta la puerta de cristal que se abre al andén,
para chocar contra los tacones de estilete afilado
-que van trazando surcos de arena sobre las baldosas-
de la Mujer con Rostro de Espejo, que cierra al entrar.
Por un instante han llegado las voces entrecortadas
procedentes del andén de los pasajeros sin destino,
que desde los vagones del Tren Anclado contemplan
el reloj hueco de la estación, esperando inútilmente
partir para lugares que ahora yacen bajo el mar,
tan profundos y ausentes como el Faro de Alejandría.
La Mujer con Rostro de Espejo alcanza la esquina
donde se esconde la máquina de vinilos –el juke-box—
y consigue desencajar de entre los huesos de locomotora
una melodía melancólica, aunque desenfadada y casual:
…don´t worry ´bout me, I´ll get along
forget about me, be happy my love…
Parece que el Hombre Parapetado, desde su mesa,
va a dirigirle grandes palabras a la (para él) desconocida,
pero solamente acierta a escupir un haiku de medio lado:
copos de nieve
que se pierden buscando
rojos senderos.
Ella responde rápidamente y con evidente nerviosismo:
me comería de un bocado esta canción
sin tregua, ni esperanza de resurrección,
y se arrodilla ante los genitales del Hombre Parapetado,
que, envidiablemente, tienen forma de cobra de anteojos,
para introducirlos en su boca con meditada delicadeza.
Al doblar la pierna en el suelo, el charol del zapato
de la Mujer con Rostro de Espejo comienza a reflejar
la imagen procedente de fuera, donde la marquesina
de la vieja estación de provincias es atravesada
por una estrella fugaz que hace blanco en el reloj hueco.
De la neblina que cubre la noche sigue llegando la canción:
...look out for yourself, should be the rule…,
aunque para entonces, el Hombre Parapetado, ya en pie
se dirige hacia el Rincón Inconcebible, habitual en todo bar,
mientras que ella se acerca a la barra para solicitar,
con modales de gran señora, una bebida combinada
cuyo nombre impronunciable sólo contiene consonantes.
Buen intento, pero a esta hora el Barman del Bigote Pintado
ya ha pasado al otro lado del espejo, y aunque ha mejorado
su perspectiva del local, su capacidad operativa se ha visto
seriamente limitada, por lo menos hasta el cambio de turno.
La Mujer, como quitándole importancia al incidente, alisa
su corta falda manchada de ojos y dice con indiferencia:
cuando el viento me encerró tras la celosía
sentí brotar de mi pecho nieve que ardía,
y acto seguido emerge de nuevo al andén del Tren Anclado
buscando sitio, altiva y hermosa, en un vagón de segunda,
intentando no tropezar con las raíces que brotan de la vía
y que se enroscan como tentáculos entre las ruedas.
Bastante antes del amanecer, el antaño Hombre Parapetado
ha desaparecido en algún punto del Rincón Inconcebible,
más allá de donde el suelo de mármol tiene sentido,
y probablemente sea ahora un campo de trigo brillante
en algún lugar perdido y sin interés del medio oeste.
Simultáneamente, aunque en realidad por hábil trucaje
de la perspectiva, el silbato de la locomotora, que jadeante
sigue enganchada al Tren Anclado, tararea el último verso:
…so if you can´t forget, don´t worry ´bout me…
Un último acorde de guitarra queda suspendido un segundo
para estrellarse contra el suelo con ruido de vidrio quebrado.

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