LOS CAMINOS
Tengo erizos en la almohada
que llenan de espinas mis sueños
y cataratas de ceniza
tiñendo de niebla mi pelo.
Tengo los ojos abrasados
de tanto otear espejismos
y náuseas en las entrañas
de desatascar los abismos.
Tengo en la boca telarañas
y polvo de pasadas vidas,
cortes de guadaña en la piel
de esquivar las acometidas.
Tengo un rostro de porcelana
que me embalsama la expresión
y una melodía perdida
buscando la clave de sol.
Tengo jirones del espacio
que modelan curvas cerradas
y las marcas de agua del tiempo
que perfilan las alboradas.
Tengo un escondrijo en la brisa
Tengo océanos por camisa