NO WAY HOME
(un divertimento estival escrito en un tren; otros hacen sudokus)
Odiseo no volvió
nunca a su Ítaca natal,
la historia que contó el rápsoda
tiene distinto final:
sucumbió el rey navegante
bajo el embrujo fatal
de su pasión por Calipso,
risa de brisa de mar,
limpia mirada de nácar,
diosa y mujer a la par.
Décadas feliz en la isla
se olvidó de retornar
al tálamo de Penélope
y al acto de gobernar,
por unos ojos verdosos
de arcana profundidad
como el color del océano
tras de la puesta solar.
Mientras, no teje Penélope
ni se atreve ya a soñar…