LOS CONJURADOS
Derivando las longitudes, los charcos y las latas vacías
experimentando con el caldero hueco de esas noches sin luna
vamos llegando de nuevo a la terminal de autobuses
sin sentir en nuestras espaldas tu mirada de encono
¡Oh Perséfone!
Dirás que escapamos gracias a la geometría ágil del espejo
que nuestro valor es relativo y nuestra iniciativa febril
y que a fin de cuentas todos los mundos físicos son redondos
pero lo cierto es que hemos encarrilado la trayectoria circular
¡Oh Perséfone!
Dirás también que vagamente existen otros caminos distintos
que los paisajes en el retrovisor son formas de calidoscopio
que vagamos sobre el vacío sin alcanzar los repetidos crepúsculos
y que minamos los sueños albinos con orquídeas metafísicas
¡Oh Perséfone!
Hemos sepultado todas las clepsidras en el estiércol caliente
y reagrupado a las vírgenes en las plazuelas de antaño
hemos batido los bosques profanando las madrigueras de los recuerdos
y reflotado el casco podrido de la nao que nos trajo aquí
¡Oh Perséfone!
Ya vivimos en el limbo de los pajares y los campos de algodón
separamos las piedras vulgares de los fósiles con precisa certeza
hemos aprendido a salir al alba en busca de presas incautas
y a fisgonear desde las acequias los juegos de las hijas de Vesta
¡Oh Perséfone!
No volveremos a Eleusis ni volverás a sumergirnos en el fuego
no entonaremos cánticos al anochecer ni beberemos agua marina
no asistiremos a las Tesmoforias pero yaceremos en tugurios al alba
y es que ya no habitamos el universo plano de la cucaracha
¡Oh Perséfone!